Muerte en el baby shower

20 mujeres, cupcakes y un jerez añejo El Abuelo de la época de Onganía.

Muerte en el baby shower

Me obligaron a ir a un baby shower en el Once.

 

No están permitidos los hombres, pero algún boludo tenía que llevar a la suegra y la tía en el auto.



Hay 20 mujeres y ningún bebé. Al principio se sienten invadidas por mi presencia y me lo hacen saber. Pero al rato ellas lo superan.

 

La chancha llega última a su propia casa, la aplauden y saluda una por una a las mismas amigas que la acompañaron dos horas antes al Coto.

 

Ella sonríe mirando al vacío como Julia Roberts en Notting Hill, de fondo se escucha el Sarmiento saliendo de Plaza Miserere.

 

Después de las primeras 700 preguntas sobre cómo se organizó el evento, llega el momento de los cupcakes.

 

En un baby shower hay 15 variedades, porque el cupcake es más importante que el bebé del orto. También las adultas comen vitina y Nestum. Manoteo una empanada porque ya tengo dientes.

 

La chancha tiene una remera que en la punta de la panza de ocho meses dice “Quiero salir”.

 

Yo también quiero salir, pienso, cuando pese a que el bebé no está, ponen un compilado de Pipo Pescador.

 

–El nene va a querer escuchar Maluma –hablo por primera vez y me miran todas como si hubiera pedido castrar a Bambi.

 

“Tengo que ponerme en pedo ya”, me digo. Por qué no traje la petaca que me regaló Aldo, no era tan difícil, virgo.

 

Aprovecho que la atención está puesta en los “juegos” para explorar en busca de chupi. Se pusieron globos adentro de las remeras para simular que están todas embarazadas.

 

No hay una puta botella de alcohol en todo el departamento, para no tentar a la chancha.

 

En el living ahora juegan al Tutti Frutti con palabras para el bebé. Amamantar, sonajero y rubeola dan 20 puntos seguros y si te sabés todas las capitales del mundo te las metés en el orto.

 

Hago una segunda inspección en el bajo mesada. Hay un jerez añejo El Abuelo de la época de Onganía. Lo liquido en 50 segundos.



Se escuchan gritos. Es el momento de los regalos, el motivo de todo este circo que se podría haber evitado con un CBU.

 

Mini crisis porque dos grupos de amigas que ya venían enfrentadas desde el secundario regalaron la misma súper mamadera con accesorios.

 

Mi novia me interroga dónde estaba, como si hubiera muchas opciones en un dos ambientes y después me habla de “nuestro” baby shower. Eso, el jerez y La gallina turuleka me dan las primeras arcadas.

 

Enfilo para el baño y me digo que no llego, que voy a abrir la puerta y voy a vomitar aunque esté ocupado. Le lleno la cara a mi suegra.

 

–Es Nestum, no se preocupe –digo y salgo corriendo para no volver nunca más.

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