Mi perfil de Facebook coge más que yo

No la ponía hacía cuatro meses. Compramos speed, cerveza y champán. Aldo trajo un par de Frizzé color turquesa porque siempre se puede ser más groncho.

Mi perfil de Facebook coge más que yo

No la ponía hacía cuatro meses, aunque si decís cuatro son mínimo seis. Así que invitamos a unas minas a una previa en el monoambiente separado con durlock que El Pacha hace pasar por dos ambientes.

 

Compramos speed, cerveza y champán. Aldo trajo un par de Frizzé color turquesa porque siempre se puede ser más groncho.



Sobre la hora se sumó un virgo más, “Danielo”, porque Daniel le sonaba a empleado de comercio con 25 años de aportes. Hubo que agregarlo al grupo de Whastapp que había creado El Pacha. Le puso Qué Noche Mágica y una foto de Chano en el ícono, pero no le podíamos decir nada porque él había conseguido a las minas.

 

Jugamos a la play esperando que mandaran el mensaje de “estamos yendo”. Todos teníamos camisa a cuadros con cuello blanco.

 

Llegó el mensaje, pero pedían cambio de lugar: Banchero de Corrientes.

 

–Lo hacen para sacarnos de nuestra zona de confort –dijo Aldo, como si la cueva esa con olor a tres torneos consecutivos de FIFA invitara a un gangbang.

 

Pero algo de razón tenía. Banchero y concha lo único que tienen en común es la ce hache.

 

En el camino surgió el debate sobre si hay que comer fugazzeta o no antes de tirar un tiro. Yo dije que si comés cebolla por ahí demostrás que estás relajado y eso las intriga y calienta un poquito. “Dale, comé vos”, dijeron casi al únisono.

 

Eran cinco. La que se partía y era copada tenía novio, pijudo y rico, seguro. Había una fea y a las otras tres se les daba.

 

La novia del pijudo tenía puesta una pupera y un piercing en el pupo, lógico. Aldo se le fue al humo.

 

La fea googleaba cosas y las tres dables miraban esperando una conversación. Pero El Pacha y Danielo hablaban de la simbiosis entre Messi, Neymar y Suárez. Yo estaba preocupado porque no se me escapara un pedo, porque evité la fugazzeta pero no la empanada de pollo, que estaba más picante que Dock Sud un feriado y me cayó para el carajo.



Pese al fracaso del flamante grupo, Aldo quiso seguirla en el monoambiente, ilusionado con tocar teta pese a que Pupera juraba fidelidad. “Un toque porque vamos a una fiesta”, respondió ella en nombre de todo el grupo.

 

Las dables bajaron las luces y pusieron Rombai, pero bailaron entre ellas. Aldo le sacó el teléfono a Pu, los otros dos miraron 500 videos en Youtube y yo no veía la hora de cagar. Lo único que aceleró el speed fue la huída de las minas, que se afanaron un champán después de unas selfies.

 

Ya en mi casa, scrolleando el Samsung en el trono, vi que me habían etiquetado en Facebook en el álbum “Alta Noche”, 42 fotos.

 

Al otro día, en el cumpleaños de algún pariente, las fotos las había visto hasta la tía abuela con Alzheimer. Mi hermano me preguntó delante de todos los primos si había cogido.

 

–Tres polvos –le mentí a mi propio hermano.

TermoMi perfil de Facebook coge más que yo