Le jugué un partido de Paddle a “Pato” Bullrich y nunca terminó

Sábado, 10 de la mañana y el barrio de Montserrat se prepara para otro fin de semana sin pena ni gloria.

Le jugué un partido de Paddle a “Pato” Bullrich y nunca terminó

Sábado, 10 de la mañana y el barrio de Montserrat se prepara para otro fin de semana sin pena ni gloria.

El médico me recomendó hacer actividad física tres veces por semana y nunca especificó la intensidad de la misma, de modo que, como volvimos a los ’90, volví a jugar al Paddle.

Llegó a la cancha y mi rival tenía guardaespaldas y gente enfierrada en los vestuarios y en el estacionamiento, sabía que se iba a poner picante, no pensé que tanto.

Ahí estaba con unas calzas ajustadas y entrenando un saque y volea furioso, la mismísima Patricia “Pato” Bullrich.

Antes de empezar, durante el precalentamiento le tiró un par de chicanas, como por ejemplo: “Jugamos por el vino” y acto seguido me responde: “Cómo habrás visto, si ganas no salís vivo, este torneo es mío, lo tengo que ganar yo”.

Presión.

Ganó, el famoso “por el saque”. “Pato” es derecha, le saco al revés y se complica, deja la bola servida, remate y 15-0. Con 5 minutos ya el clima era espeso en la cancha. Luego de varios “games”, cerrados. “Pato” juega bien al Paddle, es sólida, tiene un saque contundente y tira paralelas, tiene la cancha completa en la cabeza.

Set por lado y vamos a un tercero y definitorio, “Pato” siente el calor del tinglado y mis fuerzas ya no dan para mucho más y sucede lo que le sucede a cualquier político para terminar un partido y dejar inconcluso todo. 3 – 3 tercer set y entra el seguridad a la cancha con un celular en la mano.

“Pato” me dice: “Flaco, me tengo que ir, sabes jugar, pero no sabes perder, no va a haber revancha, vamos a considerar que terminó el partido y te tuviste que ir, felicítame, soy la campeona, dale me tengo que ir”.

Atónito, le gritó y sin darle la mano: “Felicitaciones “Pato”, gran partido.

La veo irse corriendo al auto y sale con los 6 patovicas en 2 autos y una moto para hacia otro destino; el partido no terminó pero nunca más volveremos a jugar. Gano “Pato”, por tener poder.

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